Son estudiantes que realizaban prácticas en el área de la psicología. Aparte de cumplir su obligación dentro del pensum de estudio, aparentemente se incorporaban en buscar la recuperación de los enfermos, ganar su confianza, aprecio y brindarles la colaboración necesaria para disminuir la ansiedad de encontrarse prisioneros de la adicción y del tratamiento.
Tenían horarios establecidos, en un cronograma de actividades que variaba entre lo social y la terapia. Coordinaban la hora lúdica que era de lunes a viernes de 8:30 a 10:30, las yincanas cada 15 días. Además dirigían y sistematizaban las siguientes actividas como músico terapia, aromo terapia, lecturas dirigidas, etc.
Solían venir bien bañados, bien vestidos, bien perfumados y llegaban siempre atrasados con su respectivo mandil, se percibían como seres superiores como divinidades muchos de ellos no incidían en la recuperación del adicto mas aún exacerba su patología por actitudes denigrantes y temperamentales con vocabulario propio de un encierro entre delincuentes y malandrines que distan mucho de la verdadera terapia.
Pero no todos eran miserables uno o dos rescatables buscaban el verdadero “bien estar” del adicto en proceso de recuperación.
Sería de reformular esta actividad, teniendo en cuenta: que el adicto es el enfermo y no al contrario el pasante es el adicto.
lunes, 12 de octubre de 2009
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