sábado, 10 de octubre de 2009

Ecuador invertebrado

El eximio filósofo José Ortega y Gasset, libre pensador del siglo XX, de la España de Cervantes escribió uno de sus ensayos más lúcidos e imperecederos, titulado España invertebrada. En 1921 el libre pensador discernía que dentro de los muchos males de los gobiernos eran grandes y graves vicios como: el del particularismo (“cada grupo deja de sentirse a sí mismo como parte, y, en consecuencia deja de compartir los sentimientos de los demás. No le importan las esperanzas o necesidades de los otros y no se solidariza con ellos para auxiliarlos en su afán”) y la que José Ortega y Gasset llamaba “ausencia de los mejores”. Y continua con su flexibilidad: “Por una extraña y trágica perversión del instinto encargado de las valoraciones, el pueblo español, desde hace siglos, detesta todo hombre ejemplar, o, cuando menos está ciego para sus cualidades excelentes. Cuando se deja conmover por alguien, se trata, casi invariablemente, de algún personaje ruin e inferior que se pone al servicio de los instintos multitudinarios”.
Ole, ole, oreja y rabo dirían los fanáticos a la tauromaquia, Gasset describió toda una historia de la vida de nuestro país Ecuador, invertebrado como muchos países de América Latina por la afluencia de dos sucesos: “la eclosión de los particularismos y por la manifiesta mediocridad de quienes nos gobiernan”. Por el particularismo se explica que haya dejado de ser solidario y prime la parte sobre el todo, En ese contexto se mueven las reclamaciones de los movimientos sociales. Se ha perdido la visión del conjunto para centrar la mirada, replegada, en su círculo. Lo que, digámoslo, es suicida en un país con 10% de desempleo y 30% de subempleo
En las esferas del gobierno donde no están los mejores hombres y mujeres: la mediocridad intelectual se combina en muchas ocasiones con la corrupción.

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