En las actuales circunstancias en que amanecemos con un populismo, clientelismo y autoritarismo del Siglo XXI etiquetado como Socialismo, debemos reflexionar que el soberano opto por un cambio, pero este cambio tan promovido fue traicionado por un círculo rosa. Ahora retomemos el arma en nuestras manos, de Montalvo, Espejo prohombres criollos y sin olvido de importantes escritores e intelectuales, como Ortega y Gasset y Juan Ramón Jiménez; ellos pensaban que era necesario cambiar el mundo en el que vivían. Y sin renunciar a las necesarias transformaciones materiales y económicas estaban convencidos de que ese cambio no se podría realizar sin un cambio de mentalidades, sin transformaciones radicales en la educación y en la cultura.
Este cambio debe enfocar en un cambio de mentalidad, de espiritualidad, de éticas. Recordando las palabras de Federico García Lorca “Para que desaparezca el hambre hace falta una revolución espiritual”. El mundo sería mejor, debemos comenzar a trazar, las bases para pensar, para sentir y para actuar. Porque para que desaparezca el hambre es necesaria una revolución espiritual, pero también una verdadera revolución espiritual no sería digno de dicho nombre si su primera tarea no fuera la erradicación del hambre y -hasta donde ello sea posible- del dolor en el mundo.
domingo, 11 de octubre de 2009
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