domingo, 11 de octubre de 2009
Premio Nobel
Podrían decir que pasa allá afuera con la Real Academia Sueca. Se contagió de la gripe porcina, o tal vez se contaminó de la Revolución Ciudadana. Alfred Nobel, el inventor de los premios -y de la dinamita- se levantaría de la tumba como Lázaro, ortiga en mano a flagelar a los expertos de los comités de designación siempre se olvidan de intelectuales valiosos algunos ya muertos y otros a punto de morir, que no han sido tomados en cuenta en este año, en las palabras de muchos entendidos en la materia, se observa el clientelismo, la politiquería barata, una prostitución académica; pero El Nobel, con todo, sigue siendo el premio más prestigioso que puede recibir un intelectual en este planeta.
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