Puedo ser un imberbe en lo jurídico, pero no se necesita ser un especialista legislativo para opinar el hecho referente a lo aplicado para cualquier ecuatoriano o extranjero en el siglo XXI el de ser ‘ajusticiado’ y si sobrevive al linchamiento, quema y/o arrastre, el ser entregado a la otra, a la justicia ordinaria.
“¿Quién entiende a nuestros jurisprudentes? ¿Quién está a salvo en Ecuador? ¿Quién puede confiar en un Estado de Derecho mal estructurado y contradictorio? ¿Quién puede confiar en las fuentes de derecho ecuatoriano que son el linchamiento en connivencia con la componenda del poder político?”
Lo visto en los medios de comunicación revolucionarios o no revolucionarios, es alarmante con siglos de retroceso. ¿En dónde está la pelotita?
Es un círculo vicioso, un triángulo epidemiológico trágico: Ciudadanía, pobreza, y delincuencia. A lo mejor en este siglo XXI estamos en la época de las cavernas jurídicas, en una revolución sin Marx ni Lenín. Toda receta tiene sus efectos beneficiosos y sus efectos secundarios. Lo que vemos en nuestro país es algo parecido a la ropa nueva en cuerpo no límpido, limpio por afuera y sucio por dentro
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